Port de Sant Miquel o de Balansat está a cuatro kilómetros de Sant Miquel de Balansat, situado entre las puntas Blanca-Illot Bernat y de sa Ferradura (herradura)-Illa des Bosc (bosque), así como bajo la vigilancia de Torre des Molar o de Port de Balansat (97 metros sobre el nivel del mar, atalaya finalizada de construir el año 1756). En su margen derecho, a 1,5 kilómetros, se halla Cova de Can Marçà (se puede visitar esta formación geológica con bellas estalactitas y terrazas calcáreas, antaño usada por los contrabandistas).
Este entrante de mar en forma de uve, bello y profundo finaliza al tocar tierra firme en un talud de dimensiones medianas, totalmente urbanizado por establecimientos turísticos, arena blanca y de grano medio, de pendiente acusada y envuelto de laderas coronadas por frondoso pinar. Esta manga de mar también alberga otras dos calitas, Caló des Moltons y es Pas de sIlla des Bosc.
Las condiciones marinas y subacuáticas son aptas para fondear embarcaciones. Se encuentra expuesto a vientos del noroeste-norte-noreste, aunque muy resguardado del resto de vientos, y soplan de mar a tierra con una baja intensidad. Sus fondos son arenosos e irregulares, menos en los márgenes que se tornan rocosos y con algas.
El acceso por carretera es sencillo siguiendo atentamente la señalización y desvíos. El vehículo particular se podrá estacionar gratuitamente por los alrededores. También se puede llegar usando el transporte público, cuya parada de autobús más cercana está a medio hectómetro de distancia.
Las características descritas explican una afluencia masiva de bañistas turistas.